jueves, 20 de noviembre de 2025

Leer desde el centro: mi forma de entender el Tarot

 

La madurez en el Tarot no llega con los años ni con la técnica. Llega con un gesto interno: el momento en que dejas de leer para acertar y empiezas a leer para iluminar.

Leer desde el centro es permitir que la intuición hable sin que el ego la empuje. Es dejar que la verdad aparezca clara, sin disfrazarla de fatalismo y sin endulzarla para que no duela. Es sostener una carta difícil con la misma serenidad que una luminosa, sin exagerar ni minimizar, sin huir ni dramatizar.

Leer desde el centro es acompañar sin invadir, ver sin imponer, comprender sin poseer.


La tarotista que lee desde el centro no busca demostrar nada ni necesita impresionar. No lee para validarse ni para tener razón. Sabe que el Tarot no es un escenario, sino un espacio de encuentro.

No teme la duda; la usa como brújula.
No teme equivocarse, porque sabe volver.
No teme la sombra, porque sabe nombrarla.
No teme la luz, porque sabe contenerla.

Esa serenidad no nace de la perfección, sino de la honestidad con una misma.


© Laia Tarot 


Leer desde el centro es entender que el Tarot no dicta destinos, sino que abre puertas. No ata, sino que revela. No predice, sino que acompaña. Desde ese lugar, la lectura deja de ser un discurso cerrado y se convierte en un diálogo vivo: entre símbolo y conciencia, entre presente y potencial, entre tú y la persona a la que acompañas.

Cuando el Tarot se lee así, no invade el futuro ni secuestra decisiones. Devuelve claridad al ahora, que es donde realmente ocurre la vida.


Este es el compromiso de mi trabajo: un Tarot sin máscaras, sin ruido y sin miedo. Un Tarot que no pretende controlar el futuro, sino iluminar el presente. Un Tarot que respeta, que sostiene y que no necesita prometer nada para ser profundo.

Leer desde el centro es mi forma de honrar las cartas.
Y también mi forma de honrarte a ti.



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