lunes, 17 de noviembre de 2025

Lo que el Tarot NO dice (I): el mito de la orientación sexual


Mitos dañinos que debemos dejar atrás


En el mundo del Tarot circulan ideas que, aunque se presentan como antiguas o “tradicionales”, no tienen ningún fundamento simbólico ni histórico. Algunas no solo son incorrectas: son directamente dañinas. Y lo preocupante es que muchas siguen repitiéndose sin cuestionarse, como si el paso del tiempo las validara por sí mismo.

Una de las más extendidas es la creencia de que ciertas cartas indican la orientación sexual de una persona. A veces se menciona el Mundo invertido, otras la Luna, otras el Diablo. Cambian las cartas, pero el error es siempre el mismo. Todas esas asociaciones tienen algo en común: son falsas. Y conviene decirlo con claridad, sin rodeos ni ambigüedades.


El Tarot no revela orientación sexual

En consulta real, esta pregunta suele aparecer más desde el miedo o la confusión que desde la curiosidad honesta. Y ahí es donde conviene ser especialmente cuidadosos.

Ninguna carta —ni en posición normal, ni invertida, ni combinada— señala si una persona es homosexual, heterosexual, bisexual, pansexual, etc. El Tarot trabaja con arquetipos, procesos internos, dinámicas relacionales y emociones; no con categorías identitarias modernas.

Lo que una lectura puede mostrar es cómo alguien ama, cómo se vincula, cómo desea, cómo duda, cómo se protege o cómo se transforma. Puede hablar de apertura, de conflicto interno, de deseo reprimido, de miedo a mostrarse o de necesidad de validación. Pero jamás define una orientación sexual. Ese terreno pertenece a la intimidad y a la libertad de cada persona, no a la interpretación de una carta.


© Laia Tarot 


¿De dónde surge entonces este mito? 

La mayoría de las veces nace de prejuicios personales disfrazados de simbolismo. Cuando alguien asocia lo “diferente” con lo “incorrecto”, tiende a proyectarlo sobre cartas consideradas “difíciles”. He visto lecturas torcerse exactamente ahí: no por lo que dicen las cartas, sino por lo que el lector no sabe sostener.

También proviene de interpretaciones heredadas sin revisión. Ideas repetidas durante décadas —sin estudio, sin reflexión y sin ética— acaban formando una especie de folklore tarótico que parece “sabiduría antigua”… pero no lo es. Es solo costumbre mal entendida, transmitida sin conciencia crítica.


Lo que el Tarot sí puede mostrar sobre la sexualidad... 

…es algo mucho más real y humano.

Puede hablar del deseo, como ocurre con Bastos, el Diablo, la Fuerza o el Carro. Puede mostrar conexión emocional y apertura afectiva, como en el As de Copas, el Dos de Copas o la Estrella. Puede reflejar confusión interna, dudas o ambivalencia, visibles en la Luna, el Dos de Espadas o el Siete de Copas. Y también puede acompañar procesos de aceptación personal y reconciliación interna, que aparecen en cartas como el Sol, la Templanza o el Juicio.

Todo esto describe experiencias humanas, no orientaciones sexuales.


Desmontar estas ideas es importante 

Porque cada vez que se afirma que “esta carta indica homosexualidad” se produce un triple daño: se reduce a la persona a un estereotipo, se utiliza el Tarot para legitimar prejuicios y se confunde a quienes están aprendiendo.

El Tarot merece un trato digno.
Las personas también.


Cómo interpretar sin caer en clichés

Interpretar con rigor implica recordar algo básico: las figuras no representan género literal. Rey no es “un hombre”. Reina no es “una mujer”. Representan funciones internas: dirección, sensibilidad, acción, introspección, contención, impulso.

La clave está siempre en la dinámica, no en la identidad: quién avanza, quién siente, quién se protege, quién evita, quién se transforma. Ahí está la lectura real.

Y cuando alguien pregunta “¿es hombre o mujer?”, existe una respuesta sana y profesional:
El Tarot describe energías, no géneros. Lo que puedo decirte es que esta persona se muestra así…

Cuando una persona se siente vista en su proceso y no etiquetada, la lectura funciona. Respeto y claridad siempre van juntas.


Hacia un Tarot más consciente

El Tarot no se creó para señalar identidades, sino para comprender procesos, deseos y caminos personales. Cuando lo liberamos de estereotipos y supersticiones, recupera su belleza original: la capacidad de acompañar sin invadir, de iluminar sin imponer, de escuchar sin juzgar.

Para mí, ese es el Tarot que merece la pena. Ojalá este espacio ayude tanto a quienes leen como a quienes reciben lecturas a confiar en un enfoque más humano, más real y más respetuoso.



Fuentes e inspiración

Este artículo se apoya en la visión simbólica, psicológica y arquetípica del Tarot desarrollada por autoras y autores como Rachel Pollack, Mary K. Greer, Yoav Ben-Dov, Benebell Wen, así como en la tradición junguiana aplicada a la lectura de los Arcanos. Todas estas corrientes coinciden en un principio esencial: el Tarot describe procesos internos, no identidades fijas como la orientación sexual.


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